martes, 19 de junio de 2007

Salida Pico Perdiguero

No pudo ser............

Salimos del aparcamiento del inicio del valle de Estós en dirección al refugio, nos costó del orden de 2 horas y media de caminata suave y disfrutando del paisaje. Realmente es uno de los valles del Pirineo con más encanto.



El refugio estaba prácticamente al completo, varios grupos de montañeros de diferentes regiones, aragoneses, vascos.... todos con ganas de que el tiempo nos permitiera afrontar nuestro objetivo al día siguiente….. en el ambiente se palpaba poca confianza.



Sabíamos que un compañero había salido tarde y debía de estar caminando hacia el refugio, no teníamos opción de comunicarnos con él por la nula cobertura telefónica en el valle. Estábamos cenando cuando apareció. Todo un montañero venido de lejanos lugares.

La dura jornada planificada para el día siguiente, hizo que la velada posterior a la cena no se alargara, ya que, a las 5 de la mañana tocaba diana.

A primeras horas del día siguiente una fina precipitación de agua nieve y unas nubes agarradas con fuerza en las cimas, amenazaban con bajar por el valle y quitarnos la posibilidad de encarar el pico del Perdiguero.



Así fue, a medida que avanzaba la mañana las esperanzas de iniciar la ascensión se desvanecían y con cierta decepción tomamos la decisión de bajar por el valle hacia Benasque. Dejaremos la ascensión al Perdiguero para una mejor ocasión. La montañas siempre están ahí, son ellas las deciden cuando nos permiten ascenderlas.




La bajada por el valle de Estós, aunque con lluvia, en algunos momentos muy intensa, también tiene su aliciente. Uno se pregunta ¿qué hago yo aquí? ¿no estaría mejor en mi casa leyendo un libro? ..... El alma se alimenta de sensaciones.... todo queda en la retina.

No es un fracaso no haber llegado a la cumbre, si realmente se aprende en el intento.


Ah! si antes comenté que el alma se alimenta de sensaciones no hay que olvidar que el cuerpo lo hace de huevos fritos con longaniza.